COLUMNA DE INVITADOS
Una voz desde el infierno

Noviembre 2007By Richard D. Courtney

 Richard D. Courtney, que escribe desde Muncie, Indiana, es autor de Normandy to the Bulge: An American Infantry GI in Europe During World War II (Southern Illinois University Press, 1997).

Todos hemos escuchado hablar del infierno. Pero muchos lo hemos apartado de nuestra mente. Nosotros no vamos a ir allí, entonces ¿para qué preocuparnos? Tenemos cosas mejores en las cuales pensar.

Yo acostumbrada pensar de esa manera, pero ahora estoy en el infierno y es horrible. Sufrimiento constante y nadie puede ayudarme.

El día en que morí y me enfrenté con Jesús, el juez, tenía preparada mi lista de excusas, en la cual me había entrenado mientras estuve vivo. Seguramente él me comprendía y con mi caso haría una excepción. Todo estaría bien.

Antes que pudiera abrir la boca, me detuvo y me dijo, "Apártate de mi hacia el fuego eterno". Y así fue. Ninguna segunda oportunidad, ningún ruego, ninguna esperanza.

De modo que aquí estoy para siempre. ¿Saben lo que dura la eternidad? ¡Siempre! Miles de años -- entonces un billón de anos, y más y más.

Ustedes no me pueden ayudar, pero quizás, sólo quizás, yo pueda ayudarlos a Uds.

Ustedes están todavía vivos. Aún tienen libre albedrío. Pueden decidir cómo vivir. Pueden elegir el cielo.

Es cierto que el mundo los empuja fuera del camino al cielo y los incita a elegir la amplia vía hacia el infierno. El estrecho sendero hacía el cielo no aparece como lo más astuto, ¿no es cierto? Uds. son astutos. Quieren que los demás piensen que Uds. son astutos.

Amigo: escúcheme por favor. Muchas de las personas con las tratas diariamente van a terminar aquí conmigo. Quieren ser libres para hacer todo lo que les viene en gana. El pecado no les interesa. Acuérdate: ellos son astutos.

Yo también pensaba que era astuto. Hubo gente que trató de que yo llevara una vida de fe en Jesucristo, pero no quise escucharlos. Ahora es demasiado tarde para mí. En el infierno no hay esperanza. Solo desesperación.

Debes decidirte ¡ahora! No mañana, no la siguiente semana, no más adelante, ¡ahora! Puede ser tu última oportunidad. ¿Quien sabe cuanto tiempo te queda? Solo Dios lo sabe.

Espero no verte nunca aquí en el infierno.

DOSSIER: El Infierno





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